- Una Vizta Diferente
- Posts
- 2023
2023
Teóricamente, un año humano son siete en la vida de un perro 🐶. Creo que algo similar pasa en el mundo de las startups, un año se sienten cinco de tu vida profesional 😂.
Esto es más un “diario personal”, pero quizás te sirva algo de lo que he aprendido o re-aprendido durante este año 🌱.
Haz caso a tu intuición
A inicios del 2023 estábamos por lanzar otra edición del programa de Trendi la startup que estaba cofundando. A finales de 2022 habíamos tenido un mal mes, de junio a noviembre habíamos logrado crecer mes a mes, pasando gradualmente de $0 a $5,000 dólares en revenue mensual (no recurrente).
Para el mes de diciembre intentamos hacer un formato que tuviera más recurrencia, en vez de hacer un curso de 4 semanas haríamos cursos de 1 semana con un costo más alto en proporción al de 4 semanas, pero esto fracasó.
Los ánimos para 2023 eran algo mixtos, era necesario sí o si recobrar el momentum que habíamos logrado tener, pero había otro tema aún más profundo, seguía con el sentimiento de que la dinámica de trabajo entre cofundadores seguía sin funcionar.
No era nuevo, durante el 2022 ambos teníamos ese sentimiento. Por mi parte, el hecho de defraudar a quienes habían invertido en nosotros era algo que me daba vergüenza conmigo mismo. A pesar de que mi intuición (gut feeling) me dijera que era lo correcto y que había pensado varias veces durante el 2022 en dejar mi rol como cofundador, no había tenido el valor.
En fin, a mitad de enero de 2023 tomamos la decisión de cerrar, ninguno de los dos quería continuar, juntos o separados. Me han preguntado un par de veces, ¿por qué no seguiste empujando Trendi? La respuesta directa es: no tenía la convicción suficiente.
Emprender no es más que tener convicción en una visión, un cuento que tú te creíste y que quieres que se haga realidad, acompañado de un ego gigante (que es necesario).
Por más de un año no hice caso a mi intuición, dejándome guiar por mi ego, pero supe que fue la decisión correcta. Al cerrar la empresa sentí alivio, tener la presión de tener que enviar un investor update mes a mes con métricas creciendo fue algo muy desgastante.
Un paréntesis, y agradecimiento a varias personas que en ese momento se aceraron conmigo o me dieron concejos (sé que faltarán por mencionar, sorry): Rodrigo Pérez, Jessica Olivan, Sebastián Amenabar, Aleix Ordeig, Rogelio Rea, Andrés Hinrichsen, Pamela Valdés, Juan Manuel Amorós, Piero Cosme, Santiago González, Daniel Ospina, Elia Alba y la comunidad Trendi.
Hacer cosas por amor al arte
Después de cerrar la empresa tenía ganas de seguir construyendo algo, no tan demandante y solo porque sí.
Desde hace tiempo me vuela la cabeza la cantidad de oportunidades que existen para fundadores en el ecosistema de San Francisco, puntualmente de fellowships. Algo que en Latinoamérica sigue sin ser el caso, y por ese motivo comencé a idear un programa totalmente gratuito para founders Gen Z, el programa que a mí me hubiera gustado tener.
Un amigo que estaba trabajando en Latitud, Aleix Ordeig, tenía tiempo diciéndome que le parecía una idea interesante, así que cuando lo lancé me dijo que quería apoyar, y así fue tomando más forma.
Terminamos por anunciar el programa en marzo, y sin hacer mucho esfuerzo logramos conseguir 110 aplicaciones, con 18 personas dentro del programa.


Publicación en LinkedIn anunciando el programa
Para ese momento no estaba tan consciente de algo que he visto que Farza, el fundador de buildspace comparte bastante en Twitter: cuando haces proyectos en los que tienes interés y los compartes en internet, más de alguna persona llegará a intentar apoyarte de alguna manera.
Así fue como él levantó $10 millones de dólares de a16z 👇️:
A lot of ppl ask me about how @a16z ended up investing in us..
So I wanna share it for the first time.
Here's the story of a kid who had no idea what the hell he was doing.
Few things:
1) I'm a solo founder.
2) I had never raised money before.
3) I had been building companies… twitter.com/i/web/status/1…— Farza 🇵🇰🇺🇸 (@FarzaTV)
8:03 PM • Nov 30, 2023
Eso es algo que vi en esas semanas, la publicación con la que anuncié el programa tuvo bastante alcance en LinkedIn y decenas de personas se acercaron con ánimo de ayudar, el hecho de que fuera algo gratuito y con el interés de pay-it-forward fue algo que resonaba con ellos o ellas.
Y siendo honesto, la mejor parte para mí era que esto me dio una excusa de contactar a personas de las que genuinamente quería aprender, con algunas seguí en contacto y me siguieron apoyando meses posteriores.
Un paréntesis, y agradecimiento a quienes nos apoyaron durante el programa: Danielle Strachman, Tamara Chayo, Marcial Fraga, Auke van Deutekom, Emilio Peña, Alberto Arenaza, Fernando Franco, Heinz Sohm, Alex Souza y Lucas Posada.
Serendipia
Esta es una de las buzzwords del mundo startup, pero que es real. Significa que tengas aprendizajes, descubrimientos o un resultado por accidentes o de manera casual.
Por ejemplo: Si al ir a un evento que viste en Twitter terminas por conocer a una persona que era ángel inversionista y termina invirtiendo en tu empresa. No tenías en mente el resultado, pero fue gracias a que fuiste al evento que “tuviste suerte”.
No puedes controlar que tanta “suerte” tienes o no, pero es seguro que entre más te expongas a diferentes oportunidades, tu probabilidad aumenta.
Créate tantas oportunidades de tener suerte como te sea posible.
Makers
Al mismo tiempo que estábamos corriendo Gen Z Fellowship, terminé por entrar a trabajar en Makers Fellowship, un programa cofundado por Andrés Bilbao y Camila Zancanella.
Había entrado a la primera cohorte del programa y en septiembre del 2022 había conocido a Camila en persona en São Paulo, así que el hecho de conocerla era algo que también ayudó a esa decisión.
Sin embargo, iniciando con una paga de $800 USD mensuales, podrás ver que era más por amor al arte el formar parte del equipo. Lo importante para mí era poder estar en un lugar en el que pudiera seguir construyendo relaciones y por egocéntrico que suene, realmente sentía que tenía mucho por aportar.
Tuve varios aprendizajes, pero algo que realmente no me esperaba (dado que para ese momento su atención no estaba en lo absoluto en Makers) era poder trabajar muy de cerca con Andrés.
Debo admitir que meses antes era un fanboy completo, nos habíamos conocido brevemente por coincidencia en el aeropuerto de Buenos Aires y en un Office Hour de Makers, pero la interacción no había sido casi nula.
También debo admitir que me sentía intimidado, Andrés tiene una personalidad muy, muy, muy directa, y no estaba seguro de cómo sería trabajar con él.
¿Cómo fue esta experiencia? Trabajar con alguien que no ve un resultado como una opción (tiene que suceder si o sí) y que empuja para ello es demandante, pero también te hace crecer, y eso fue lo que obtuve en un par de ocasiones.
Me tocó un poco de la famosa cultura Rappi, al recibir en tres ocasiones puteadas fuertes (regaños) de Andrés 😂, no sé cómo haya sido la cultura de Rappi en su momento más intenso, pero ante esa presión consigues resultados si o sí (para mí es algo positivo).
Otra parte es que trabajar con Andrés es muy random, un día te pide que cierres un deal y al día siguiente te dice que le consigas un intro con cierto fondo. Entre todas esas experiencias random aprendí de la mentalidad detrás de un inversionista y sobre cómo fondos como Lightspeed preparan un memo para evalúar inversiones.
Todo esto gracias a estar expuesto ser parte del equipo de Makers.
Nuevos proyectos
Compartir contenido ha sido otra de esas maneras de crear serendipia, gracias a eso he podido conectar con diferentes personas, una de ellas Daniel Ospina, uno de los cofundadores de Pygma.
Hace unas semanas me contactó para saber si estaba interesado en hablar con Alexander Torrenegra, quien comenzó a obtener más reconocimiento por su participación en Shark Tank Colombia, pero en realidad tiene una trayectoria más interesante que eso.
Estaba buscando a un posible cofundador para Torrenegra Accelerator, un proyecto que estuvo activo por un par de años, pero que desde 2020 había quedado pausado.
Y fue gracias a que compartía contenido que conocí a Daniel, que finalmente mucho tiempo después terminó por referirme para ese proyecto cuando Alexander lo contactó.
Al día de hoy estamos en pláticas avanzadas y casi finales para decidir si comenzamos a trabajar juntos como cofundadores en 2024.
Es una oportunidad de tantas que pueden existir afuera, y que (de nuevo) con tus acciones llegan gracias a que amplías tu campo de oportunidad para “tener suerte”.
Si tú tuviste aprendizajes interesantes me encantaría conocerlos a través de una reunión virtual 😄. Envíame un email a [email protected]